La próxima visita del Papa al Perú, se espera con entusiasmo y esperanza. Cuando anunciaron los lugares que iba a visitar, Lima, Trujillo y Puerto Maldonado, éste último llamó la atención. La respuesta la dio Monseñor Cabrejos: “es el símbolo de los pueblos originarios, la amazonia y la ecología” . Temas altamente sensibles para el Papa, a los que trata en su encíclica “Laudato si”.
En Madre de Dios, cuya capital, Puerto Maldonado, va a visitar el Papa, se puede ver cómo la degradación ambiental está unida al empobrecimiento de las poblaciones. En esta región se ubica uno de los centros, más grandes de minería ilegal de oro, con sus consecuencias sociales funestas que nombra el Gobierno: “… los impactos negativos de actividades como la producción ilegal de oro en Madre de Dios, con su secuela de destrucción de bosque amazónico, explotación infantil y prostitución” .
En la Amazonía peruana no hay visos de un proceso que tienda a detener la deforestación, la contaminación de los ríos y la depredación de las especies, todo lo contrario. Se considera que la defensa del medio ambiente se opone al desarrollo, pero esto no es cierto porque existe la posibilidad de encaminarnos hacia el desarrollo sostenible que, hace compatible el cuidado del medio ambiente y, la buena marcha de la economía del país.
Pero cuando se busca un rédito económico rápido y fácil, no interesa, estorba. Esto no se puede permitir, dice Francisco, no puede ser posible que unos pocos obtengan beneficios haciendo pagar a las mayorías los altísimos costos de la degradación ambiental
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