dilluns, 25 de setembre del 2017

Frente a la apología de la fuerza, más democracia



El reciente manifiesto de profesores y profesoras sobre la situación en Cataluña no nos puede dejar indiferentes. Ni como ciudadanos ni como historiadores. Menos aún cuando, entre quienes firman, encontramos a colegas, maestros y maestras y algunos amigos con los que hemos compartido muchos espacios y encuentros académicos, y de cuyas investigaciones esperamos seguir aprendiendo. En este caso, sin embargo, su escrito nos ha provocado inquietud y también desacuerdo con las dos ideas básicas que lo justifican. En su estilo lapidario sobresale la contundencia y se echa en falta algún matiz ineludible, matices que podrían ser los puentes del diálogo ahora roto.



Así pues, lo que se dirime en el conflicto actual no es si Cataluña debe o no ser independiente, sino la definición de las bases sobre las que se construyen y evolucionan las naciones, ya sea la catalana o la española. Por eso, defender el principio de la unidad de España por encima de la voluntad de una colectividad que quiere poder decidir sobre su pertenencia a ella es claramente apostar por un nacionalismo basado en la imposición, una idea estática de nación como sujeto único e indivisible de soberanía.


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada