Nadie sabe cuántas armas hay en los Estados Unidos. Las cifras van de 265 millones a más de 310 millones. Casi una por habitante. Marina Aizen se metió en el mundo de los hombres y mujeres del rifle y cuenta la fascinación de los estadounidenses por el AR-15, uno de los fusiles que utilizó el tirador de Las Vegas. Un fragmento del libro Trumplandia, de Ediciones B.
En muchos estados adquirir un arma de cualquier calibre es más sencillo que comprar un antibiótico. Las normas varían según el estado, especialmente en relación con el rigor o la liviandad con que se hace el chequeo de antecedentes del posible comprador.
Texas tiene la legislación más permisiva de los Estados Unidos en cuanto a armas se refiere: tenés dinero, tenés las armas que querés, grandes, chicas, semiautomáticas. En Tennessee podés llevar una pistola a un bar y nadie te dice nada, aunque mezclar alcohol con balas es mal consejo. En Texas también la podés llevar encima a toda hora, pero escondida en la ropa, no podés exhibirla. Se lo llama “open carry” y rige también en otros estados.
En 2016 la legislatura texana aprobó una ley que autoriza a los alumnos de las universidades a llevar armas a clase, lo que erizó los pelos de los profesores, con razón. Muchos imaginaron lo peor: a un alumno descontento con una nota o con el contenido académico, descargando su arma contra otros alumnos o contra los profesores.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada