dimarts, 3 d’octubre del 2017

La dignidad de un pueblo



Con el compromiso, la movilización y la determinación de la ciudadanía de Cataluña se pudieron abrir los colegios electorales y ejercer el derecho a voto, a pesar de la represión del Estado. El 1-O, la dignidad colectiva del pueblo de Cataluña ganó.

Centenares de personas se movilizaron, dentro y fuera de los colegios electorales, concentradas bajo la consigna de hacer resistencia pacífica ante unas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) que reprimieron brutalmente la organización del referéndum. Bien temprano, justo abiertos los colegios electorales, empezaron las primeras actuaciones de los antidisturbios: cargas, golpes de porra, disparos de pelotas de goma, lanzamiento de gases lacrimógenos, agresiones indiscriminadas y vía libre a grupos de extrema derecha, era la tónica en todo el territorio catalán. Ciudades y pueblos eran víctimas de la brutalidad policial.





La utilización contundente de la fuerza no tuvo ninguna justificación porque no había habido ninguna provocación previa. “La violencia utilizada ha sido deplorable”, fueron las palabras de la responsable de la misión de observadores internacionales que se había desplazado a Cataluña para monitorizar el referéndum de autodeterminación. 
Los observadores internacionales, "estupefactos" por las numerosas y repetidas violaciones de los derechos humanos y cívicos, en lo que consideran una “operación de estilo militar" contra el 1-O. Una actuación del Estado español hacia Cataluña que supone una vergüenza para Europa y que constata la vulneración de derechos fundamentales en un estado de la Unión Europea. 

Con la actuación policial represiva, el Estado se quitó definitivamente la careta, aflorando tics autoritarios que hacen urgente replantear la democracia española. Una actuación policial en la que el Estado ha perdido Cataluña.


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada