divendres, 6 d’octubre del 2017

La maldición de llamarse Felipe y querer reinar en Catalunya



La proliferación de memes y de comentarios sobre la ausencia del rey en el debate político tras el referéndum del 1 de octubre ha llevado a la Casa Real a anunciar una comparecencia exprés a las 21h del 3 de octubre. La situación es límite para Felipe VI. Esta semana, el Parlament de Catalunya puede promover una Declaración Unilateral de Independencia que tensaría definitivamente la relación con el Estado. Una DUI que, como mínimo, tendrá un efecto simbólico importante sobre la Corona.




La respuesta gubernamental –previsiblemente el estrangulamiento de las cuentas de Catalunya mientras el corte del sistema de pagos, más la intervención total de las administraciones catalanas (artículo 155) y la continuación de un despliegue represivo "a lo Piolín"– puede hacer ganar algo de tiempo al monarca pero, qué duda cabe, aumentará la desafección de una mayoría de catalanes hacia el Reino de España. Sus ganas de perder de vista a los Borbones. 

Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, apodado el Preparado, tiene ante sí un reto similar al que tuvieron sus antecedentes, los Felipes IV y V, en dos etapas históricas, las rupturas entre Catalunya y Castilla alrededor de los años clave 1640 (Guerra de Catalunya) y 1714 (Guerra de sucesión). Los Felipes fueron los monarcas que más cerca estuvieron de perder el control sobre un territorio enfrentado en los siglos XVII Y XVIII, y durante varias fases de los siglos XIX y XX, a Castilla.

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