La Alianza de Oposición contra la dictadura encabezada por Salvador Nasralla festeja la victoria en Honduras, tras una agobiante, innecesaria, y mal intencionada espera para la definición de los resultados finales, en un intento del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la derecha golpista de secuestrar las elecciones, legitimar un fraude en proceso, y asestar un golpe a la voluntad popular que se pronunció en las urnas del hermano país centroamericano.
Desde que se fue dibujando el panorama, y que Juan Orlando Hernández niega a reconocer los resultados, voces de pueblo y líderes denuncian el intento de fraude, llaman a la movilización popular para frenar al (TSE), y demandan solidaridad internacional y presión por parte de los Observadores Internacional en asegurar las garantías del proceso.
Todo indica que ya es irreversible y que el nuevo presidente de Honduras será Salvador Nasralla, como expresión de la unidad en la diversidad de fuerzas políticas que, tras un proceso interno, definieron enfrentar a quienes han sumido a hondureñas y hondureños en una profunda crisis, en la violencia galopante, y expuesto las riquezas del país al saqueo y la expoliación de trasnacionales, sus compinches internos, y plegados a las políticas y mandatos del imperialismo yanqui.
Como mismo asegurara Nasralla, es preciso derrotar la dictadura de Juan Orlando Hernández para refundar el país, rescatar la institucionalidad, y trabajar en pos de la construcción de un mejor país centrado en las necesidades de su pueblo, y no en los intereses y el egoísmo de una minoría explotadora.

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