La declaración de independencia de Catalunya constituye el primer caso en los 60 años de existencia de la Unión Europea en el cual se proclama la división de uno de sus estados componentes, así como el cambio de régimen político (en este caso de monarquía a república).
Para resolver el problema catalán hay quienes plantean la independencia, volver al status quo español o cambiar el régimen español por uno más federal. Esta nota no aborda ese debate, sino que quiere mostrar las contradicciones de la política de la UE.
La UE y sus socios norteamericanos han rechazado la decisión del parlamento catalán y han secundado a Madrid que inmediatamente disolvió tanto a éste como a todo el gobierno catalán. No importa que estos hayan emergido de las urnas, pues el argumento que hay es que se debe defender la unidad y la legalidad españolas.
La OTAN que constantemente ha fomentado la división de Europa oriental y el cambio de régimen dentro de sus contrincantes, se niega a aceptar ello dentro de uno de sus principales integrantes.

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