Tres compañías de producción de carne —JBS, Cargill y Tyson— emitieron más gases con efecto de invernadero el año pasado que toda Francia, y casi tanto como algunas de las mayores compañías petroleras, tales como Exxon, BP y Shell. Pocas compañías de carne y lácteos calculan o publican sus emisiones climáticas. Así que, por primera vez en la historia, hemos calculado las emisiones de las corporaciones relacionadas con la cria de animales utilizando la metodología más abarcadora creada hasta la fecha por la Organización de Naciones Unidas de la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Así que antes de que las industrias de carne y lácteos desciendan a la COP23 para difundir su narrativa de que “alimentan al mundo”, enderecemos la historia: sus emisiones podrían conducirnos a un punto sin retorno.
Encontramos que las veinte principales compañías de carne y lácteos emitieron en 2016 más gases con efecto de invernadero que toda Alemania, el país más contaminante de toda Europa, por mucho. Si estas corporaciones fueran países, serían el séptimo país con más emisiones de gases con efecto de invernadero del mundo. Queda claro que el mundo no podrá evitar una catástrofe climática sin confrontar las impresionantes emisiones de los más enormes conglomerados de carne y lácteos.

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