dilluns, 13 de novembre del 2017

“La violencia sexual es política porque en su núcleo está la impunidad”


¿Cómo identificamos a la violencia sexual?

La OMS dice que es todo acto sexual o tentativa que atente contra la libertad sexual. Ahí entran comentarios sexuales no deseados, insinuaciones, los intentos de comercializar la sexualidad de una persona a cambio de algo, mediante coacción física o psicológica, y en cualquier ámbito en relación con la víctima. Es decir, no sólo la cometen los desconocidos. Vivimos en una sociedad que tiene un modelo sexual muy concreto: heteropatriarcal y dominante. Se decide u opina sobre las relaciones sexuales con una mirada masculina. La sexualidad gira en torno al deseo sexual masculino y a su satisfacción. El deseo femenino queda en un segundo plano y se pone al servicio de lo que los hombres esperan de ellas.

En esa definición incluye muchas cosas que están normalizadas, que se entienden que van en la “mochila” de ser mujer.


ENTREVISTA A SONIA CRUZ  Para esta psicoterapeuta el mayor peligro es la normalización sistemática de los abusos sexuales, que impide a las víctimas identificarse así.
"Desde que nacemos vivimos en un sistema que nos cosifica, que nos hace sentir como objetos y nos desacredita"

Partiendo de esta base desigual y masculina, machista y misógina, tenemos una probabilidad muy alta de que muchas violencias sexuales, que son igualmente graves, no se entiendan como tal. Se minimizan, se les resta importancia o se niegan. Recibimos el mensaje de que somos unas exageradas, que vemos violencia donde no la hay, que mentimos porque nos hemos arrepentido... y para que nuestro honor quede preservado, te hacen dudar


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