Manifestarse en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, pero también en Neuquén, San Pedro en Jujuy, La Plata, Luján, Río Negro, Ingeniero Juárez (Formosa) implica someterse a gases lacrimógenos, emboscadas, balas de goma y cacerías policiales, pero además al aparato de propaganda paraestatal (el ejército de trolls que operan bajo el control de la Jefatura de Gabinete) y los canales de TV como América, con “periodistas” oficialistas -como Eduardo Feinnman- que igualan a un activista que tiró una bengala como Sebastián Romero, con policías que dispararon balas y proyectiles a mansalva.
La táctica del lunes 18 fue distinta a la del jueves anterior cuando se practicó la “represión preventiva”. En la primera los efectivos se dejaron cascotear durante una hora para después reprimir, justificados por las imágenes que los exhibían como víctimas. El saldo de heridos policiales fue de más de 80, mientras que en la segunda solo de ocho. No obstante, en ambas la situación de los reprimidos fue similar. Se superó el centenar de heridos y detenidos al voleo, una práctica que se hizo habitual.
La represión policial que provocó decenas de heridos durante las manifestaciones contra la reforma previsional motivó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresara su preocupación por el uso “inadecuado” y “desproporcionado” de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad en las manifestaciones. El organismo de la OEA difundió un comunicado en el que recordó que “la criminalización de la protesta social, sea a través de represión directa a los manifestantes, o a través de la detención arbitraria de manifestantes y su proceso criminal, es incompatible con una sociedad democrática donde las personas tienen el derecho de manifestar su opinión pacíficamente”. En este sentido, advirtió que “el hecho de que algunos grupos o personas ejerzan violencia en una manifestación no vuelve, per se, violenta toda la protesta ni autoriza a las fuerzas de seguridad a disolver la protesta mediante uso de la fuerza ni a practicar detenciones masivas”

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