La XI cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), se realizó en Buenos Aires del 11 al 13 de diciembre, terminando con lánguidos resultados para los promotores del neoliberalismo y, en lo local, para el macrismo. Una situación creada por las propias contradicciones de los países centrales liderados por EE. UU., al exigir levantar las salvaguardias a todos los países pobres y en desarrollo, e imponer leyes de patentes y desregulaciones a favor de las transnacionales, mientras exigen una mayor protección para sus economías con subsidios y otras garantías[1]
Los delegados de los gobiernos no lograron avanzar en ningún acuerdo sobre los temas propuestos para ampliar el libre comercio, en razón a las tensiones generadas por el mal momento geoeconómico mundial[2] y por las propias condiciones estructurales de la geopolítica. Estados Unidos y la Unión Europea (UE) se encuentran en permanente disputa -contra los países periféricos- por proteger sus economías, mientras que China, India, el G77 y otros países, reclaman condiciones de igualdad -lo que los lleva a no estar dispuestos a pactar bajo las condiciones desiguales que propone la OMC[3]-. El neoliberalismo está cuestionado y en debate.

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