En las profundidades del Polo Sur, existe un escenario pesadillesco de desmoronamiento de hielo -y un aumento rápido en las aguas- que podría dar comienzo al desastre.
El glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental, es tan remoto que sólo 28 seres humanos lo han pisado. Knut Christianson, un glaciólogo de 33 años de la Universidad de Washington, estuvo dos veces. Hace un par de años, Christianson y un equipo de siete científicos viajaron más de 1.600 kilómetros desde la Base McMurdo, la base de investigaciones más grande de la Antártida, para pasar seis semanas en el Thwaites.
Lo que cartografiaban era un futuro desastre global. Mientras el mundo se calienta, determinar con exactitud cuán rápidamente se derrite el hielo y crecen los mares puede ser una de las preguntas más importantes de nuestra era. La mitad de la población mundial vive a 80 kilómetros de alguna costa. Hay billones de dólares de propiedades ubicadas en playas y apiñadas en ciudades bajas como Miami y Nueva York. Una subida larga y lenta de las aguas en las próximas décadas puede ser manejable. Pero una más abrupta, no. “Si va a haber una catástrofe climática”, dice Ian Howat, glaciólogo de Ohio State, “probablemente va a empezar en Thwaites”.
El problema con el Thwaites, uno de los glaciares más grandes del planeta, es que también es lo que los científicos llaman “un sistema umbral”. Esto significa que, en lugar de derretirse lentamente como un cubo de hielo un día de verano, es más como un castillo de naipes: es estable hasta que se lo fuerza demasiado, y después colapsa.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada