Un reportaje de la CNN destapó a mediados del mes de noviembre lo que era un secreto a voces: que las personas migrantes en Libia son esclavizadas, violadas y torturadas. Pero la semana pasada, en el pleno del Parlamento Europeo, muchos diputados parecían haberse enterado de la terrible situación que se está viviendo allí sólo por las imágenes de la cadena estadounidense.
Hace casi ya un año, la embajada alemana en Níger envió un informe a su Ministerio de Exteriores alertando de que las personas migrantes y refugiadas encerradas en los centros libios vivían peor que en los campos de concentración nazis. Mucho antes, durante el verano de 2016, ONG como Médicos sin Fronteras o Amnistía Internacional ya habían empezado a denunciar esta situación por los testimonios de las personas rescatadas en el Mediterráneo.
La izquierda europea llevamos denunciando desde hace mucho tiempo estas prácticas y el Consejo Europeo, la Comisión Europea, los eurodiputados y las eurodiputadas, no pueden alegar que hasta ahora desconocían lo que sucedía en ese país.

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