dijous, 21 de desembre del 2017

¿Quién acompañará a los torturadores libios a La Haya: Juncker, Tusk o Mogherini?


Un reportaje de la CNN destapó a mediados del mes de noviembre lo que era un secreto a voces: que las personas migrantes en Libia son esclavizadas, violadas y torturadas. Pero la semana pasada, en el pleno del Parlamento Europeo, muchos diputados parecían haberse enterado de la terrible situación que se está viviendo allí sólo por las imágenes de la cadena estadounidense.

Hace casi ya un año, la embajada alemana en Níger envió un informe a su Ministerio de Exteriores alertando de que las personas migrantes y refugiadas encerradas en los centros libios vivían peor que en los campos de concentración nazis. Mucho antes, durante el verano de 2016, ONG como Médicos sin Fronteras o Amnistía Internacional ya habían empezado a denunciar esta situación por los testimonios de las personas rescatadas en el Mediterráneo. 

La izquierda europea llevamos denunciando desde hace mucho tiempo estas prácticas y el Consejo Europeo, la Comisión Europea, los eurodiputados y las eurodiputadas, no pueden alegar que hasta ahora desconocían lo que sucedía en ese país.


Migrantes subsaharianos en Libia 

Como ya pasara con Aylan, han sido unas imágenes -en este caso de televisión-, lo que les ha forzado a tener que posicionarse ante la alarma generada en la opinión pública. Hay que decir que, desafortunadamente, lo que no saben muchos ciudadanos y ciudadanas es que, en el fondo, es la Unión Europea la que, a través de múltiples acuerdos en diferentes ámbitos con Libia, está financiando esta violencia. Y todo tiene que ver con la opacidad de las políticas migratorias de la UE y su objetivo final: la externalización de nuestra frontera Sur para que no pueda llegar nadie a Europa.

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