diumenge, 31 de desembre del 2017

Señores, hasta aquí hemos llegado


Las mujeres no hemos conseguido grandes logros este año. Las cifras están ahí: asesinatos machistas, violaciones, brecha salarial, techo de cristal, invisibilidad… Pero sí hemos conseguido que la idea de no hacer lo que no nos gusta sea una opción real. Sí hemos conseguido también que esa opción sea respaldada por numerosas mujeres. Y sí hemos conseguido igualmente, y esto no es menos importante, que los hombres –bien a favor, bien en contra– al menos se paren a pensar en ello.



“Es verdad que ahora sentimos el agobio”, me dijo hace unos días un amigo que nunca había hecho la colada. Desde que tuvo un hijo con su mujer, comparte las tareas con ella. Es consciente de que su hijo hará lo que vea en casa. “Yo ahora me llego a cuestionar si ayudar a una chica a llevar la maleta es micromachismo”, me planteó hace unos meses, con cierta ironía, otro amigo en una fiesta. Sí, también es un logro que se hable de igualdad en las fiestas, en las comidas de empresa, en las cajas del supermercado… Y en esa unión de circunstancias radica el triunfo: que los hombres –por pocos que sean– están siendo conscientes de que vienen disfrutando de una larga batería de privilegios por el mero hecho de ser hombres, de la que no disfrutamos las mujeres por el mero hecho de ser mujeres; y se están dando cuenta –por pocos que sean– de que hasta aquí hemos llegado, que se acabó la fiesta.

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