La ola antiestablishment que recorrió gran parte del planeta podría llegar a América Latina en 2018. Unos 350 millones de votantes acudirán a las urnas en Brasil, Colombia, México, Venezuela, Costa Rica y Paraguay para elegir nuevos presidentes y quizá reanimar sus agonizantes sistemas políticos.
"Sería un error intentar comprender el significado de estas elecciones basándonos en la división izquierda-derecha," explica Christopher Sabatini, experto en América Latina en la Universidad de Columbia. "Lo más probable es que veamos una reacción popular contra la corrupción."

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