dilluns, 22 de gener del 2018

Geoingeniería, la última tentación del capitalismo


Los inicios de la geoingeniería, como se llama a estas técnicas, son de uso militar. Alguna vez se pensó en utilizar el clima como arma y de ahí surgió el Convenio sobre la Modificación Ambiental para el no uso de este tipo de técnicas en la guerra. Pero desde hace varios años, la geoingeniería ha sido retomada por universidades como Harvard, petroleras como Exxon y fundaciones como la del empresario informático Bill Gates, el hombre más rico del planeta.


Las técnicas propuestas son muchas y variadas. Por ejemplo, la fertilización oceánica por medio del vertido de nutrientes para que crezca fitoplancton que, en teoría, absorberá el dióxido de carbono. O el movimiento de masas de agua para obtener alimento para el fitoplancton. O la captura mecánica de gases. O combinar el CO2 con minerales calcificantes para obtener un producto como el cemento y emplearlo en la construcción.

Otra opción es la gestión de la radiación solar, que implica la inyección estratosférica de aerosoles, el blanqueamiento de las nubes marinas para que reflejen la luz o el adelgazamiento de nubes cirrus para que el calor pueda escapar hacia el espacio. O hacer plantaciones de monocultivos alterados genéticamente para que reboten los rayos solares.

Otro tipo de geoingeniería es la alteración del tiempo atmosférico sembrando nubes para cambiar los patrones de precipitación.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada