dimecres, 10 de gener del 2018

“Haití siempre ha sido un mal ejemplo para determinados intereses” Entrevistra a Camille Chalmers, economista y activista haitiano


Haití, la nación más pobre de América. Una de las más desiguales del mundo. Un pueblo que se muere de hambre. Camille Chalmers, que es haitiano, economista, docente universitario y militante político en su país, se queja de esas frases repetidas. Asegura que es lo único que se dice o se sabe sobre Haití y lo atribuye al aislamiento que padece esta nación caribeña. Así, para Chalmers, se conocen poco -o se ocultan- las razones de fondo que explican la verdadera crisis social, política y económica haitiana. Mucho menos, se habla de las responsabilidades que, sobre esta realidad, tiene la actuación de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que ya lleva once años en el país.


Charlmes asegura que esta operación militar en la que participan 39 naciones (incluida la Argentina) es funcional a los objetivos geoestratégicos y militares estadounidenses, con la implantación de una base militar en el Caribe, cubierta por el manto de la ayuda humanitaria.

Hace tres décadas se desarrolla un enfrentamiento entre dos modelos de país. Uno es el proyecto del movimiento social y popular, el que derrocó a la dictadura de Jean-Claude Duvalier en 1986. Éste tiene el objetivo de construcción de un país democrático, que transforme las actuales estructuras de desigualdad, opresión, exclusión y dominación que fueron conformadas desde 1915, con la primera intervención militar de EEUU. Frente a esto, se contrapone el proyecto del imperialismo norteamericano, sumado al de otros imperialistas y a la oligarquía haitiana, quienes intentan mantener el status quo. Para ello, se perpetraron tres grandes intervenciones militares: en 1994, con el regreso de Jean-Bertrand Aristide; en 2004, con el establecimiento de la Minustah; y en 2010, con la excusa de terremoto.




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