Insolidaria. Elitista. Anticapitalista. Y convocada por Pablo Iglesias. La colección de inexactitudes, medias verdades e imprecisiones que Gobierno, PP y Ciudadanos están arrojando con beligerancia contra la huelga feminista del 8M apuntala la idea de que ambos partidos perciben el movimiento feminista como una amenaza para el statu quo cuya repercusión dependerá en gran medida del éxito de la convocatoria de la semana que viene.
Las manifestaciones del 8M de 2017 ya desbordaron las previsiones de los organizadores. Desde entonces el feminismo ha incrementado su presencia como movimiento transversal, que rompe fronteras de partidos e instituciones y cuyo crecimiento no parece tener fin.
En noviembre de ese mismo año, en pleno juicio contra La Manada, y en pleno juicio paralelo contra la vícitma, decenas de miles de personas marcharon en múltiples ciudades de España contra las violencias machistas en una convocatoria que cogió desprevenidos a propios y extraños.

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