dijous, 22 de febrer del 2018

Hay que apostar a la fe en el pueblo y en especial hacia las nuevas generaciones


La fe y el pueblo son dos conceptos muy despreciados en estos momentos de crisis generalizada, pero justo su combinación con la adecuada dirección mental puede dar salida evolutiva a esa crisis.




El pueblo está considerado, en el mejor de los casos, como masa para dirigir “por su bien”, o mejor dicho para manipular. De manera que se considera que el pueblo, y en especial las nuevas generaciones, no tiene conciencia sino le vale todo, se mueve por puros intereses propios, por el consumismo, por el egoísmo, por el narcisismo, etc… se justifica que se tiene que decidir desde los elegidos, o sea desde las cúpulas políticas, económicas, intelectuales, religiosas para el supuesto “bien” de todos. 

Esa visión más y más cristalizada como paradigma se toma como justificación para decidir sobre la gente, para el autoritarismo (no importa si viene de la derecha o de la izquierda), para mantener un sistema de desigualdad económico asfixiante, para limitar o desarmar la democracia, etc. No es un concepto de la derecha, sino se encuentra por igual en la izquierda o en movimientos ecologistas y con el avance de ese autoritarismo nos dirigimos mundialmente hacia un crecimiento alarmante del fascismo y de propuestas que se creía que ya pertenecían a la historia del pasado.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada