En los años 70, Sagan y un equipo de especialistas se pasaron meses (¡años!) discutiendo sobre qué mensaje mandar al espacio en las distintas sondas que se iban a lanzar durante la década. Las placas de las Pioneer y los discos de las Voyager son un resumen de todo lo humano y lo divino. Ayer, en el quizás sea el principal lanzamiento de la nueva era espacial, mandamos un coche.
No me malinterpretéis, las imágenes de Starman en el Tesla Roadster con la Tierra de fondo son algo increíble e, incluso con el fallo de recuperación de la fase central, el Falcon Heavy ha hecho historia (aeroespacial). El coche es, sencillamente, un símbolo. Por eso, nos hemos preguntado ¿qué le pasará al Roadster en su viaje hacia Marte y más allá?
Sin la protección de la atmósfera y el campo magnético terrestres, todos los materiales a base de enlaces de carbono se acabarán destrozando. No hablamos sólo de cueros y telas que puedan tener un origen animal, sino todos los plásticos y fibras de carbono que componen el coche.
Como explicaba William Carroll, químico de la Universidad de Indiana a LiveScience, “a esos compuestos orgánicos, en ese entorno, no les daría un año”. Aunque, lo cierto es que el nivel de degradación dependerá de lo resguardados que estén esos materiales detrás de otros más ‘seguros’.
Tarde más o tarde menos, del Tesla Roadster solo quedará el chasis,

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