Cuarenta años atrás, Emma Bonino defendió el derecho al aborto en Italia y libró un pulso con el Vaticano. Su campaña incluyó huelgas de hambre y una estancia de tres semanas en la cárcel.
En la actualidad, la exministra de Asuntos Exteriores, activista y candidata parlamentaria libra una batalla tan difícil como la anterior en defensa de los inmigrantes y de Europa; dos nociones que parecen radicales dado el enrarecido clima político actual en Italia.
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Bonino, de 69 años, ha ido ganando fuerza en las últimas semanas, a pesar de que sus ideas, como la de otorgar la nacionalidad a los inmigrantes, van en contra de la corriente predominante en Italia. Los inmigrantes suelen ser el blanco de ataque en los discursos políticos exaltados y se culpa a Bruselas de los problemas económicos del país.Bonino señala que todas las causas de su vida están conectadas por un hilo invisible: "Puedes analizar todas las luchas que he librado bajo este punto de vista: defiendo los valores de un orden liberal democrático y creo en la importancia del individuo, sus derechos, pero también sus responsabilidades". Bonino es un símbolo en Italia. Lo que sus seguidores llamarían "la conciencia del país". seguir leyendo en rebelión |

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