dimarts, 27 de març del 2018

Pensiones y Seguridad Social: ¡aquí vivimos, aquí decidimos!


Las movilizaciones realizadas días pasados por el pensionariado han sido masivas, especialmente aquí, en Euskal Herria, donde salieron a la calle casi doscientas mil personas en las cuatro capitales y diferentes pueblos. Y la cosa sigue. No es para menos. Las pensiones, lejos de concebirse como derechos sociales que permitan asegurar una vida digna, se adentran cada vez más en el terreno de la pura beneficencia pública. En otras palabras, pensiones de miseria y subidas “de mierda”, tal como se ha gritado en la calle estos días.

Las principales reivindicaciones defendidas han tenido que ver con la exigencia de una pensión mínima de 1.080 euros, unas revisiones ligadas al IPC y la defensa del sistema público de pensiones. Pero hay otros importantes temas que han aflorado también en los debates, manifiestos y consignas de estos días que merecen ser comentados igualmente. Veamos.



Desde que en agosto de 2011, a iniciativa del Gobierno de Zapatero y con el aplauso del P.P., se aprobó en el Congreso la reforma del artículo 135 de la C.E., todos los gastos sociales e inversiones públicas han quedado relegados en el ranking de prioridades del Gobierno. Debido a ello, primero hay que satisfacer los intereses de la Banca y los grandes inversores, sanear los rotos derivados de la explosión de la burbuja inmobiliaria y luego, con las sobras, atender el gasto social: educación, sanidad, prestaciones,…. Lo ha dicho estos días Rajoy, oráculo del IBEX-35 y el BCE: “Las pensiones subirán lo que podamos, pero no pueden subir lo que no podamos”. Es decir, si para cuando le toque “la vez” a los pensionistas la caja presupuestaria está vacía, pues “ajo y agua” que dice el refrán. Así de simple y así de desvergonzado.

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