La promoción exprés de Martin Selmayr a la secretaría general de la Comisión Europea, auspiciada por el presidente de la Comisión Jean Claude Juncker, ha puesto de relieve la magnitud de la “burbuja” que es Bruselas, además de consolidar la “germanización” de la Unión Europea. El llamado #SelmayrGate ha dividido la gran coalición formada por el PPE (Partido Popular Europeo, que ha promovido el ascenso de Selmayr) los socialdemócratas europeos (PSE) y los liberales de Alde.
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Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (CE), y Martin Selmayr recién nombrado secretario general.
Martin Selmayr procede de la CDU, el partido de Angela Merkel y es el nuevo responsable “civil” de la Comisión, que controla una plantilla de 33.000 funcionarios y funcionarias, lo que le otorga un poder casi absoluto para marcar las líneas de trabajo de la UE, en un momento complejo, tras la constatación del desgaste del proyecto europeo en las elecciones italianas y alemanas de los últimos meses.
El fondo político del caso está en segundo plano por la forma en la que Juncker ha maniobrado para situar a su mano derecha en cabeza de la Comisión Europea. El periodista de Liberàtion, Jean Quatremer, ha denunciado las irregularidades del caso: el posible trato de favor y que no se han respetado los procedimientos de concurrencia y transparencia para que otros funcionarios pudieran optar al puesto.
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