dijous, 12 d’abril del 2018

Combatir la pobreza antes que a los pobres por Esther Vivas


No es lo mismo la pobreza que ser pobre. Todos los partidos afirman querer acabar con la pobreza, incluso aquellos que con sus políticas la promueven. Decirlo da rédito electoral. Los pobres, en cambio, molestan. Cuando con el inicio de la crisis aumentaron las personas que buscaban comida en los contenedores de la basura, el Ayuntamiento de Girona, por cierto presidido entonces por Carles Puigdemont, decidió cerrar con candado buena parte de los contenedores donde los supermercados tiraban las sobras. La razón era que daba mala imagen que la gente buscara alimentos entre los desechos. El problema para algunos no es la pobreza sino los pobres.



En la acampada de personas sin hogar de plaza Catalunya, que se autodenomina Acampada x Derechos, los afectados hablan con voz propia. Son los invisibles, a quienes se acusa de ser pobres porque quieren, de no tener interés en trabajar... Personas golpeadas no solo por la pobreza sino por los prejuicios. Son los "nadie", que diría el poeta Eduardo Galeano.

Las personas sin techo son el testimonio más duro, y visible, de esta pobreza creciente, que a menudo se vive de puertas adentro, en silencio y con el único apoyo de la familia. Abuelos que acaban pagando el piso, la comida y la ropa de hijos y nietos. Las criaturas son las que más sufren las consecuencias. Una criatura que crece pobre tiene pocas posibilidades de salir adelante. Según los estudios, un 80% de los pequeños que hoy son pobres lo seguirán siendo de adultos. Cada vez más, se nace pobre y se muere pobre.

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