La presencia de cuatro ministros en la procesión de la Legión no es inocente, y ya es un paso dado
Efectivamente, la imagen resulta estremecedora. Un pelotón de hombres uniformados que se confiesan amantes de la muerte paseando la imagen de un cristo crucificado ante la devoción fervorosa de una ministra y tres ministros, además de otros representantes de lo que en los tiempos sin eufemismos se llamaban “fuerzas vivas”. Estremecedora porque queda claro que la devoción es por la muerte y no por el madero. Estremecedora porque ahí está cantándole fervor a la muerte el ministro de Educación y Cultura. Estremecedora porque ahí está cantándole fervor a la muerte el ministro de Justicia.
Estremecedora, sin necesidad de explicaciones. Dicho está. ¿Y? ¿Y qué pasa? Pues qué va a pasar: Nada, como siempre. Solo el escandalito y el aspaviento de quienes se dan su paseíto por la actualidad. Una “actualidad”, dicho sea de paso, que por algo se hace pública. Una “actualidad” orquestada para que suceda y usted lo vea. Una forma ni siquiera sofisticada de propaganda y humillación.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada