diumenge, 15 d’abril del 2018

La desmesura por Ramón Cotarelo


La decadencia es sinónimo de España hace siglos. Explicaciones y propuestas de soluciones hay para dar y tomar. Pero una parece incuestionable por ser de carácter mercantil: una clase dominante tradicional, una oligarquía de elementos nobiliarios, militares, eclesiásticos consiguió destruir uno de los imperios mayores y más ricos del mundo por pura incompetencia. Hasta el punto de dejar a la metrópoli arruinada. Fantástica ineptitud consistente en que los gobernantes (de los austrias y los borbones) jamás tomaban las medidas necesarias para resolver los problemas de la forma más provechosa para el país. Ni siquiera los entendían porque el país (eso que luego fue “nación”) no le importaba nada y su pueblo, menos.



Una vez más la fabulosa incompetencia de la oligarquía española se hace patente. Desde el comienzo de la actual etapa del procés estuvo claro que el independentismo llevaba la iniciativa política. También lo estuvo que el nacionalismo español no comprendía la naturaleza y el alcance del movimiento catalán. Básicamente a causa de su habitual arrogancia que lo lleva a pensar que lo que no se dice y no se hace en castellano, no existe y menos si no es en Madrid.

En resumen, desde el principio ha estado claro que, al adoptar una actitud de intransigencia y represión el bloque del 155 no sabía en dónde se estaba metiendo. Traía en la memoria el plan de acción antiterrorista del País Vasco. Y es el que pretende imponer a la fuerza en Catalunya en donde, si no hay violencia, se inventa; y, si tampoco hay terrorismo, también se inventa.

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