La corrupción, según la encuesta de Latinobarómetro 2017, es una cuestión muy presente en la vida de los países latinoamericanos: figura en el cuarto lugar de los problemas más importantes mencionados por la gente en 18 países de la región, y en casos específicos como Brasil y Colombia figura en primer lugar.
Son comunes en la región casos de organigramas de envíos a paraísos fiscales para la evasión de impuestos; redes de sobornos con todo tipo de intermediarios -desde funcionarios de rango inferior a presidentes (recordemos los audios que involucran a Michel Temer en el cobro de contribuciones, por ejemplo)-; desfalcos directos e indirectos a las empresas estatales; etc.[2] En todos los países, incluso con Gobiernos de signos políticos diferentes, los casos de corrupción son frecuentes. Sin embargo, se suele endilgar el problema con particular énfasis a los Gobiernos de corte progresista o de izquierda, utilizando así un problema sistémico e histórico de la región con fines políticos específicos.

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