Pedro Sánchez se ha estrenado en política migratoria con un gesto marca la diferencia con el Gobierno de Mariano Rajoy. El hecho de recibir en Valencia a los 629 refugiados que vagaban sin rumbo después de que Italia negara la entrada al barco de las ONG que les rescataron es una decisión humanitaria que habla de una sensibilidad diferente del nuevo Ejecutivo en los asuntos migratorios y ha sido aplaudida por los medios internacionales. Sin embargo y aunque el barco ‘Aquarius’ capte toda la atención, las llegadas suceden cada día: desde el jueves al domingo a las costas andaluzas llegaron 500 inmigrantes, hubo cuatro muertos y 14 desaparecidos, según ha recordado la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.
En 2017 la llegada de migrantes por la costa del sur fue la más numerosa en diez años, según recogió en un informe reciente la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). Este dato refleja el enorme reto que tiene por delante el PSOE, que en la oposición a menudo ha exigido al PP modificar sus políticas migratorias o de asilo. Por ejemplo, presionó a Rajoy para acoger al número de refugiados comprometidos con la UE, exigió la garantización de la reunificación familiar de los migrantes o arremetió contra la externalización de fronteras. Solo el tiempo dirá hacia donde dirige Sánchez sus políticas y si atiende a las demandas de defensores de DDHH y ONG ignoradas por su antecesor.
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2. Los CIE que no sirven para su función
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4. La acogida de los refugiados acordados con la UE

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