diumenge, 29 de juliol del 2018

CAMBIO CLIMÁTICO: Los límites de la energía verde bajo el capitalismo


La energía renovable se está expandiendo rápidamente por todo el mundo. La capacidad energética de los proyectos solares recién instalados en 2017, por ejemplo, excedía los incrementos combinados de las plantas de carbón, gas y nucleares. Sólo durante los último ocho años, la inversión global en renovables fue de 2,2 billones de dólares, y junto a las inversiones ha aumentado mucho el optimismo. “La tecnología solar en rápida expansión podría cambiarlo todo”, anunciaba un artículo en el Financial Times, que también explicaba que “cada vez hay más pruebas de que vienen algunos cambios fundamentales que con el tiempo pondrán un signo de interrogación sobre las inversiones en los viejos sistemas energéticos”. 




Pero, ¿puede la energía renovable crecer lo suficientemente rápido en la economía de mercado como para detener el uso de los combustibles fósiles y ayudar a mantener a raya la catástrofe climática? Desgraciadamente, no es probable. Incluso cuando el porcentaje de las renovables en la generación de energía global aumenta, también lo hace el consumo de energía global, lo que significa que las emisiones de combustibles fósiles también están creciendo. 

Las emisiones de carbono mundiales relacionadas con la energía aumentaron un 1,7% en 2017 y el consumo de energía creció un 2,2%, la tasa más alta desde 2013. Durante la década pasada, el consumo de energía primaria aumentó a nivel mundial a una tasa media anual de 1,7%. La generación de energía aumentó el año pasado un 2,8%, suponiendo la energía renovable el 49% del aumento y viniendo la mayor parte del resto (44%) del carbón. Globalmente, el consumo de petróleo creció un 1,8%, el gas natural un 3% y el consumo de carbón subió un 1%. El punto clave es que las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles están creciendo incluso cuando está creciendo el uso de la energía renovable. 

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