dijous, 2 d’agost del 2018

Cuando la informalidad es la norma, el desempleo es un lujo


Los economistas prefieren utilizar la tasa de desempleo como uno de los indicadores favoritos para medir el desempeño económico. El desempleo, sin duda, es un gran problema para los trabajadores porque es una fuente de angustia familiar y representa el riesgo de perder la fuente de ingresos de las familias trabajadoras. Sin embargo, para el conjunto de la sociedad, el impacto del desempleo es más ambiguo. Si bien representa un derroche de recursos y de desaprovechamiento de talento humano para la sociedad, para el sector empresarial, por el contrario, el desempleo en cierta medida es bienvenido.




Esto se debe a que, mientras mayor es la tasa de desempleo, menores resultan las pretensiones salariales, porque el desempleo exacerba la competencia “entre” los trabajadores por las insuficientes fuentes de empleo, lo que también decanta en una menor conflictividad sindical. La masa de desempleados es una fuente de trabajadores a los que las empresas pueden recurrir para aumentar sus plantillas de personal transitoriamente sin que esto presione sobre el nivel de salarios y sus ganancias. Marx, el mejor intérprete del capitalismo, lo sintetizó para la posteridad utilizando una analogía militar, comparando al desempleo con el “ejército industrial de reserva”, es decir, un recurso de “población obrera relativamente excedentaria” mantenido como “reserva” para enfrentar las oscilaciones de la demanda empresarial de trabajo.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada