Apenas han pasado 50 días desde la elección presidencial en México, y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha dictado la agenda pública de las últimas semanas. Ello ha dejado al Gobierno federal, encabezado por Enrique Peña Nieto, en el rezago informativo, pero sobre todo en la irrelevancia de la toma de decisiones, a pesar de que su Gobierno sigue vigente hasta el 1 de diciembre.
En México, entre el día de la elección y la toma de posesión del nuevo presidente, hay un periodo de transición de cinco meses, lo cual genera una especie de impasse en la agenda política nacional: el Gobierno vigente pierde toda legitimidad mientras que el Gobierno entrante no tiene aún las facultades legales para tomar decisiones. Por ello, los presidentes electos suelen permanecer sin mucha actividad durante esos cinco meses. Sin embargo, López Obrador ha marcado las tendencias noticiosas de manera consecutiva desde el 1 de julio, ya que ha hecho diversos anuncios sobre su futuro equipo de trabajo, las políticas públicas que implementará y los proyectos de su sexenio
la mayoría de los anuncios de AMLO han generado amplia controversia entre los sectores de la opinión pública, ya que plantean medidas nunca antes tomadas en México y que implican fuertes cambios en las dinámicas de poder y gobierno. De entre todos los temas que se han tocado en las últimas semanas, pueden mencionarse tres principales, que muestran cómo López Obrador está marcando la ruta de lo que será su próximo Gobierno: la austeridad republicana, la designación de los delegados estatales y la posible cancelación del proyecto de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

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