Democracia horizontal, transparencia, igualdad de género, mística de combate y derechos sociales. Razón y pasión. Memoria y convicción de ganar. Ese fue el clima y los modos que abrazó la fundación de la Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras de Chile, CCTT, este primero de septiembre en la sede sindical de los trabajadores panificadores, anclada en la comuna de La Reina de la capital del país andino.
Delegados de más de 240 sindicatos que representan a más de 20 mil asalariados asociados a organizaciones laborales de todo Chile, se dieron cita para votar los principios, estatutos y el plan de lucha de la nueva multisindical, heredera directa de Luis Emilio Recabarren y Clotario Blest, figuras nucleares en la historia de la mayoría social que no tiene más que su fuerza de trabajo para sortear con algún decoro su vida en Chile. Esa “mercancía especial”, la única que produce valor: el trabajo humano.
No por accidente, el encuentro inaugural que eligió a su directorio nacional de transición fue clausurado con la entonación de La Internacional y el grito de ‘trabajadores al poder’. ¿Descontextualizado, anti histórico, extemporáneo? No. Actualidad incesante y necesaria como el agua en el territorio más capitalista del planeta, ese que se hunde en el témpano austral.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada