A cinco meses de las elecciones en El Salvador el escenario político se está organizando alrededor de las propuestas y las candidaturas para suceder al actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, representante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Como en buena parte de Latinoamérica, la disputa política se articula en contra de los gobiernos progresistas y de la restauración del conservadurismo, y allí están puestas las energías del derechista partido Alianza Republicana Nacional (ARENA) que desde hace dos periodos no está al frente del Gobierno -aunque cuente con mayoría parlamentaria y el respaldo del poder económico y mediático-.
A la tradicional disputa política entre ARENA y el FMLN se le suma, en esta ocasión, una novedad que está reorganizando el escenario electoral: un joven de 37 años que fue alcalde la ciudad capital del país y en su momento integrante del FMLN[i], Nayib Bukele. Éste aparece hoy liderando una plataforma política integrada por Nuevas Ideas, Partido Demócrata y con el aval del partido de centro-derecha, GANA; una alianza que se muestra novedosa y como plataforma ciudadana, a pesar del aval de este último. Si las elecciones fueran hoy, de acuerdo a distintas mediciones, Bukele sería el presidente, ganando en primera vuelta o en segunda. Esta es una novedad en la configuración de las preferencias del electorado, que parecen representar el desgaste político del FMLN (que ha resistido la ofensiva conservadora) y el hastío de amplios sectores sociales con las propuestas derechistas y neoliberales de ARENA.

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