Cada 11 de setiembre, el tramo de la Ronda Sant Pere de Barcelona entre las calles Girona y Bailèn se llenan de ofrendas florales de cientos de instituciones, públicas y privadas, y particulares. De esta forma miles de catalanes honran la figura de Rafael Casanova, último conseller en cap de Barcelona e icono del catalanismo desde hace siglos, ante un monumento que fue recuperado en 1977 tras ser retirado por Franco.
Rafael Casanova y Comes (1660-1743) fue la máxima autoridad de la capital catalana en la figura del conseller en cap (1713-1714). Abogado y político catalán partidario del archiduque Carlos de Austria durante la Guerra de Sucesión Española frente a los Borbones, su figura se convirtió en un símbolo de ciudadano comprometido contra la tiranía y un símbolo de la defensa del autogobierno de las instituciones catalanas.

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