Islandia es un gran lugar para ser mujer. Cada año desde 2009 encabeza el Informe sobre la Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial. En 1980 eligió a la primera presidenta del mundo, Vigdís Finnbogadóttir y, en 2009, eligió a la primera ministra abiertamente lesbiana, Jóhanna Sigurðardóttir. La primera ministra actual, Katrín Jakobsdóttir, también es una mujer.
Lo que ha llevado a las mujeres de toda Islandia a acordar dejar de trabajar el día de hoy (24 de octubre) exactamente a las 14:55 para sumarse a la Huelga de las Mujeres de 2018y exigir la igualdad de ingresos y el fin de la violencia de género, bajo el lema “No cambiemos a las mujeres, cambiemos la sociedad”. El momento es trascendente y la hora de inicio de la huelga simboliza que, de media, las mujeres islandesas ganan el 74% de los salarios de los hombres. Si aplicáramos ese porcentaje a las horas trabajadas en un empleo de 9 a 5 estándar, las mujeres estarían trabajando sin recibir remuneración a partir de las tres menos cinco minutos de la tarde.
Ya se han obtenido muchas victorias en favor de los derechos de la mujer, como el acceso a los anticonceptivos y a los abortos gratuitos. Islandia también tiene permisos de maternidad y paternidad, así como guarderías asequibles. La mayoría de las mujeres regresa a su puesto de trabajo después del parto, y es muy raro que una mujer islandesa se convierta en ama de casa. Pero el movimiento feminista dominante ha sido criticado por no hacer lo suficiente por las mujeres más vulnerables, como las que viven de empleos mal pagados o las inmigrantes.

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