Tras dos semanas reunidos en Hobart (Tasmania, Australia), los gobiernos no han logrado acordar un gran “Santuario Antártico” que se hubiera convertido en la mayor área protegida del planeta, y Greenpeace acusa a la Comisión del Océano Antártico (CCAMLR en sus siglas en inglés) de “no cumplir con su mandato” de proteger las aguas antárticas, una propuesta respaldada por 22 de los 25 países miembros y por casi tres millones de personas en todo el mundo(1).
“En lugar de ofrecer una oposición razonada y basada en cuestiones científicas, algunas delegaciones, como China y Rusia, usaron tácticas dilatorias para desmantelar y destruir enmiendas, lo que ha significado que casi no ha quedado tiempo para una discusión real sobre la protección de las aguas antárticas. El único atisbo de esperanza llegó cuando los pequeños Ecosistemas Marinos Vulnerables identificados por Greenpeace en nuestra reciente expedición fueron aprobados para su protección”

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