El proceso de financiarización de la economía mundial, alentado por la liberalización de los mercados financieros a partir de la década de los 70, ha contribuido a la sucesión de crisis de endeudamiento provocadas por déficit persistentes en la balanza de pagos. En América Latina, el mayor episodio de este tipo sucedió en los años ’80 con la crisis de la deuda latinoamericana, aunque también ha tenido episodios más recientes en la región, como el de 1994 en México o la crisis argentina de 2001.
A nivel mundial, el más reciente episodio lo encontramos en la crisis de la deuda europea derivada, a su vez, de la crisis financiera que se desató en el año 2008. Como consecuencia de la crisis financiera, los bancos centrales de los países desarrollados, principalmente la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco Central de Japón (en realidad el Banco Central de Japón continuaba su política de la última década), emprendieron una política de flexibilización monetaria que inyectó grandes cantidades de liquidez al sistema financiero
El crecimiento del mercado mundial de bonos se dio tanto en el segmento de los bonos corporativos (emitidos por instituciones privadas) como en el segmento de los bonos soberanos (emitidos por los estados). Entre el año 2000 y finales del 2015, el mercado de bonos corporativos pasó de un tamaño de 19.000 millones de dólares a 46.000 millones de dólares. Por su parte, en ese mismo espacio temporal, el mercado de bonos soberanos pasó de 14.000 millones de dólares a 41.000 millones de dólares. Este dato nos muestra el mayor peso que tiene el endeudamiento privado sobre el público.

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