divendres, 2 de novembre del 2018

MÉXICO: Hijos de los hombres


La imaginación de Cuarón y de P.D. James se quedó corta. La Caravana de Migrantes que serpentea por México es un síntoma, no el problema. 

Qué hace que miles de personas busquen el refugio de la masa para tratar de alcanzar un sueño tan distópico como el estadounidense. Para quienes conocemos sus lugares de origen (Honduras, especialmente; pero El Salvador, Guatemala, Nicaragua o el propio México) no nos parece extraño que se camine y se apueste la vida con tal de huir del horror cotidiano, de la prisión de la exclusión, de la condena del violento narcopatriarcado, de la humillación diaria a la que somete la mafiocracia, de ser mano de obra estéril a cambio de la nada…



La Caravana ha abandonado ya el estado solidario de Chiapas y conforme escale hacia el norte irá encontrando una ola de desprecio humano que se sumará al acoso policial y a las mentiras patéticas del patético Gobierno mexicano (ese que no cambiará apenas cuando cambie el presidente). Y creo que es hora de que seamos miles los que nos unamos simbólicamente –si no es posible de forma física- a esta caravana y que denunciemos, contemos, protejamos y empujemos a estos nadie que somos nosotros, a esos nosotros en los que deberíamos reconocernos.

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