Durante cientos de años la ciencia la hacían hombres y mujeres que no se dedicaban profesionalmente a ella. No existía la investigación profesional. Ahora la ciencia es una carrera, una profesión. Pero no siempre. Todavía existe una rama del saber en la que las aportaciones de los aficionados tienen un enorme peso: la astronomía. El próximo Congreso Estatal de Astronomía va a estar, en parte, dedicado a esa colaboración entre profesionales y amateurs de las estrellas
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Astrónomos aficionados en el Gran Cañón del Colorado, EE UU
Es seguro que no ha habido ningún ser humano sobre la Tierra que, teniendo vista, no haya mirado alguna vez las estrellas. Observar el grandioso firmamento nocturno serena el espíritu y alienta la curiosidad, una curiosidad que llevó a nuestras generaciones antepasadas a buscar explicaciones sobre aquello que veían y una curiosidad que no se ha detenido desde entonces. Para saciar ese interés, es decir, para hacer investigación astronómica, no hizo falta al principio más que paciencia y observación continuada.
En la actualidad las personas que se dedican a la astronomía siguen ejercitando su paciencia pero también cuentan con instrumentación que les lleva más lejos porque les permiten ver objetos astronómicos más antiguos, con más nitidez y con mucha información más allá del rango espectral para el que nuestros ojos están adaptados.
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