divendres, 7 de desembre del 2018

A los padres de hijos con una discapacidad


Hoy es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que nos suena familiar como todas los restantes. Quedan 364 para hacer otro año, y en el ínterin vamos viendo cómo progresa nuestro hijo, cómo empeora nuestra hija, cómo es posible que sigamos viviendo como si de nada especial se tratara.



Las personas con discapacidad salen a la calle con el problema a cuestas, la discriminación de la gente, la pena, ¡ay, la pena! y el duro concepto que deben manejar para intentar sortear personas, patinetes o, simplemente, explicar qué les pasa. No acceden a los trabajos porque muchos dicen que al tener una discapacidad tendrán un problema y sobre el estigma que subyace entre el dolor y la pena, sorteamos los tiempos, la imbecilidad humana y los silencios que se procuran desde la zona de confort.



Ya sea familia, amigos o conocidos, las personas que acompañan a estas personas a lo largo de su vida se caen como si de una peonza se tratara. Es largo el camino y más complejo sostenerse, porque realmente no es un día, sino todos, y no solo todos, sino que es para siempre.


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