dijous, 27 de desembre del 2018

MEXICO, CHIAPAS, EZLN: veinticinco años


 Una mañana de hace 25 años, el primero de enero de 1994, vimos aparecer en la televisión un espectáculo insólito: un ejército indígena, como brotado de las sombras de esa noche del nuevo año, estaba tomando la ciudad de San Cristóbal. Eran muchos, se veían muy pobres y estaban abriendo una nueva época en la historia de este país y de sus pueblos. Su nombre era y sigue siendo Ejército Zapatista de Liberación Nacional: EZLN.

Dijeron después quiénes eran y qué querían y se proponían, y desde entonces no han cesado de decir, desde la primera Declaración de la Selva Lacandona hasta la campaña presidencial de Marichuy y el Concejo Indígena de Gobierno.




Usaron entonces un lenguaje que hoy, un cuarto de siglo después, es bueno recordar. El primero de febrero de 1994, en una carta al Consejo 500 Años de Resistencia Indígena del estado de Guerrero, explicaron su existencia en lo que era un manifiesto en realidad dirigido al país entero. Su singular lenguaje aparecía alejado del discurso político convencional:

En nuestro corazón había tanto dolor, tanta era nuestra muerte y pena, que no cabía ya, hermanos, en este mundo que nuestros abuelos nos dieron para seguir viviendo y luchando. Tan grande era el dolor y la pena que no cabía ya en el corazón de unos cuantos, y se fue desbordando, y se fueron llenando otros corazones de dolor y de pena, y se llenaron los corazones de las más viejos y sabios de nuestros pueblos, y se llenaron los corazones de hombres y mujeres jóvenes, valientes todos ellos, y se llenaron los corazones de los niños, hasta de los más pequeños.

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