Las áreas rurales de Nepal presentan una dificultad añadida en materia de educación, sanidad y derechos sociales. Para las mujeres, los obstáculos se multiplican.
Amanece a los pies del Himalaya y Joshana Thapa ya acumula horas trabajando. Comienza con sus tareas a las cinco de la mañana y no termina hasta que cae la noche. “Todos los días voy a por comida para mi búfalo, recojo maíz, hago la comida, cuido de mis hijos y me encargo de mi tienda. No descanso en toda la semana”, cuenta.
Las áreas rurales de Nepal presentan una dificultad añadida en materia de educación, sanidad y derechos sociales. Por eso Shamser Thaper decidió dedicar su vida a fomentar la escolarización de la población de las castas más bajas de Gaunshahar.
En 2015 abrió las puertas del colegio Heaven Hill Academy. Comenzó con 40 estudiantes y escasos recursos. Ahora cuentan con 100 y siguen construyendo aulas y mejorando las instalaciones. El objetivo principal es proporcionar una educación de calidad y erradicar la discriminación por castas.
Sin embargo las mujeres rurales sostienen la vida: se hacen cargo de todas las tareas domésticas y de cuidados. También trabajan la tierra para elaborar el alimento base de su comunidad, el dal bhat (arroz con sopa y verduras).

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