Cuba inició 2019 entre sentimientos encontrados de su población, en los cuales se entrecruzan desde la esperanza hasta la preocupación, desaliento y un moderado optimismo ante la marcha de una economía que no acaba de traer mejoría a sus vidas.
“Estamos cansados. Pasa el tiempo y la prosperidad no llega”, se quejó una profesora universitaria de 65 años que prefirió no identificarse, ante la pregunta de IPS sobre esa mezcla, quizás incompleta, de expresiones que se constata en conversaciones en las calles y en las cada vez más activas redes sociales.
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Algunos consumidores adquieren alimentos en un mercado que gestionan trabajadores por cuenta propia, en el municipio de La Lisa, uno de los que integran La Habana. En torno a 80 por ciento de los alimentos que se consumen en Cuba son importados, una carga para su alicaída economía.
El nuevo año no es uno más, sino el del 60 aniversario de la Revolución cubana de 1959, cuya celebración este primero de enero tuvo por escenario el cementerio Santa Ifigenia, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, donde permanecen las cenizas del histórico líder cubano Fidel Castro (1926-2016).
Desde allí, el expresidente Raúl Castro (2008 -2018), quien se mantiene como primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba, único legal en el país, admitió que un reto a enfrentar en 2019 “es la situación de la economía”.
Una afirmación en que coincidió con su sucesor, el presidente Díaz-Canel, para quien “el pueblo espera una respuesta económica que impacte en su día a día”.
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