dijous, 31 de gener del 2019

En Venezuela se juega la vida de Nuestramérica


Así lo sabe el imperio y por eso pone sus cartas para ganar. Ha roto el orden jurídico, el institucional, el estado de derecho y el orden democrático. Pone un presidente espurio, le quita el acceso a sus legítimos recursos económicos al Gobierno Constitucional, llama a la guerra a través de sus voceros directos encabezados por Mike Pompeo, los indirectos y obsecuentes a través del Grupo de Lima y los tambores de guerra a través de Duque o Bolsonaro, quien incluso cobija a militares israelitas bajo la excusa de ayuda humanitaria por la rotura de la represa de Brumadinho. Los reveses del Departamento de Estado de los EEUU en la OEA y en la ONU son estrepitosos y vergonzosos para los embajadores de carrera estadounidenses. Hemos escuchado con alegría al Canciller Venezolano dando clases de dignidad como hace poco oíamos al Vice Canciller de México en Lima, o a Denis Moncada de Nicaragua en la OEA.



Estas derrotas diplomáticas no hacen menos peligroso al enemigo. En esta guerra declarada contra Venezuela, los Estados Unidos juega todas las cartas y vendrá la presencia de mercenarios y paramilitares desde Colombia, el terrorismo desatado en las barriadas con el lumpen local dirigido por los expertos de la gusanería cubana; el sabotaje a redes eléctricas u oleoductos; la alcahuetería de los grandes medios de comunicación, de las redes sociales. Es decir todo el menú terrorista que utilizan los Estados Unidos, Israel y sus socios de la OTAN, cuando quieren derrocar gobiernos que no les son obsecuentes. Han perdido la vergüenza al punto de que Las Fuerzas Armadas Brasileñas permiten la presencia en la Amazonía de las tropas gringas o de que el Jefe del Comando Sur del Ejército EEUU da la receta de cómo sacar al Presidente Constitucional de Venezuela Nicolás Maduro o la Dirigencia Militar de ese país. Mucho y muy bien ya se ha escrito sobre este esquema. En Venezuela se juega la geopolítica del nuevo orden mundial y el reacomodo de las hegemonías o del multilateralismo.

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