dilluns, 28 de gener del 2019

Hace cien años: Las ocho horas, una consecuencia de la huelga de La Canadiense


“¡Ocho horas para trabajar, ocho para descansar y ocho para el ocio!” Este eslogan constituía uno de los sueños de la clase obrera mundial.

Una de las principales reivindicaciones del movimiento obrero tras la Revolución Industrial fue la limitación de la jornada de trabajo que a veces llegaba a alcanzar las 16 horas diarias. El objetivo se fue alcanzando en determinados sectores, pero los gobiernos se resistían a que la medida tuviera carácter estatal.




En el caso de España, ya en 1891 se había declarado una huelga para conseguir esas anheladas ocho horas, pero no fructificó. Sería otra huelga, la de La Canadiense, convocada en Barcelona en febrero de 1919, ahora hace cien años, la que lo conseguiría. Después de cuarenta y cuatro jornadas de conflictos, el 3 de abril de 1919 el Boletín oficial del Consejo de Ministros decretó: “La jornada máxima legal será de ocho horas al día o cuarenta y ocho semanales en todos los trabajos a partir del 1 de octubre”. España se convertía así en el primer país de Europa que en ese momento daba reconocimiento legal a la legendaria reivindicación de los trabajadores de todo el mundo.

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