dijous, 3 de gener del 2019

¿Para qué pensar? La crucial diferencia entre opinión y criterio


Opinión tenemos todos, como todos tenemos nariz. Porque la mayoría de las opiniones nacen, en el fondo, de un sentir sobre algo. Así pues, muchas opiniones surgen, sin más, de nuestras actitudes ante los hechos que nos rodean. Actitudes que son, básicamente, positivas o negativas. Lo más importante es entender que, conforme más central sea para la persona aquello sobre lo que se expresa, mayor será la intensidad de la actitud, y por tanto el nervio de la opinión. Así pues, es esperable que las opiniones que mantenemos sobre nuestras creencias sean más intensas que sobre política y que estas, a su vez, lo sean más que sobre las tendencias de moda en el vestir.




Algo muy diferente es tener criterio. Criterio tienen quienes han dedicado tiempo y esfuerzo a los respectivos ámbitos donde ejercen su labor. Quienes, de una manera u otra, y no necesariamente estudiando de manera formal, han profundizado en obras, disciplinas o pensamientos. Criterio tienen los que a base de mucho esfuerzo han logrado vislumbrar un fragmento de verdad. Criterio tienen, y esto es lo más importante, quienes, durante mucho tiempo, con apertura y flexibilidad, han contrapuesto sus argumentos a los de otros, limando y matizando sus puntos de vista, hasta que han llegado a ser robustos y contundentes. Todos tenemos opinión sobre casi todo, porque hay pocas cosas en la vida que nos dejen indiferentes. Pero no siempre tenemos criterio.

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