diumenge, 27 de gener del 2019

VENEZUELA El chavismo vive una nueva prueba de fuego


La dirigencia venezolana siempre actúa como un bloque en las dificultades y esta vez lo está haciendo de nuevo. Las bases del chavismo también han actuado así en el pasado, pero en las actuales circunstancias su eventual comportamiento es una incógnita.


Ante la grave crisis que enfrenta el Gobierno del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, la alta dirigencia civil y militar de la Revolución Bolivariana ha respondido, como es su costumbre, aplazando diferencias y aglutinándose en torno al objetivo de preservar el poder. Mientras tanto, luego de varios días de trepidantes acontecimientos, sigue siendo una incógnita fundamental en esta ecuación cuál será la conducta de las bases chavistas en lo que se proyecta como una confrontación de largo aliento.




Si se revisa la historia de 20 años de este proceso político se encontrará que el chavismo siempre se ha unificado en las crisis. Tanto sus líderes como la militancia tienden a dejar a un lado sus discrepancias para actuar en defensa de su bandería política. Los esfuerzos de la oposición por dividir este movimiento han dado resultados magros.

Ejemplos destacados de esta tendencia a cerrar filas son eventos como la restauración de Hugo Chávez en la presidencia luego de ser derrocado en abril de 2002; la resistencia al paro petrolero de ese mismo año y comienzos de 2003; y las victorias sobre movimientos insurreccionales mediante manifestaciones de calle, como los ocurridos en 2004, 2013, 2014 y 2017.

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