dijous, 21 de febrer del 2019

La trascendencia política de las elecciones en Ecuador


El próximo 24 de marzo se realizarán las elecciones provinciales, municipales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), que serán clave en la reconfiguración del escenario político del Ecuador. Están en disputa la elección de 23 prefectos provinciales, 221 alcaldes cantonales, 867 concejales urbanos, 438 concejales rurales, 4.089 vocales principales de las juntas parroquiales y siete consejeros del CPCCS (con sus suplentes)[i]. Participarán ocho partidos políticos, quince movimientos nacionales, 71 movimientos provinciales, 164 movimientos cantonales, y 21 movimientos parroquiales[ii]. Todo un estallido de ofertas electorales. 279 grupos buscan gestionar, en distintos niveles de gobierno, con los partidos de derecha como eje en los principales cargos a elegir: alcaldías de Quito, Guayaquil y Cuenca, y sus respectivas provincias (Pichincha, Guayas y Azuay).




El clima social y de esperanza con el que el país recibe esta elección no es el mejor. Tras 20 meses intentando destruir al correísmo como fuerza e imaginario popular, el Gobierno perdió la batalla de las ideas y se ha alejado de su electorado. De nada le sirvió rendirse a los poderes mediáticos: en un año la credibilidad de Lenín Moreno pasó de 60% a 22%. Esta descomposición y fragmentación política a nivel nacional hace que la disputa territorial sea aún más atomizada y clientelar. Alianza País, ya sin Rafael Correa, en poco tiempo pasó de ser el referente de la izquierda a convertirse en un gris ideológico. Un cadáver político. 

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