No es una lucha de mujeres contra hombres, sino de dos paradigmas ideológicos
No han entendido aún que el feminismo no va de entrepiernas y sillones sino de, precisamente, lo contrario. No es una lucha de mujeres contra hombres, sino de dos paradigmas ideológicos. El suyo, iracundo, insostenible, fallido, acaparador y despiadado, que ha hecho de la tierra un sitio horrible, de esclavitud, de guerras, de miseria… Y se empeña en seguir cavando la zanja de la catástrofe climática, de la especulación antropófaga, del intercambio de sangre por petróleo, del control de lo privado y el castigo al disidente, al diferente, a lo contrario. Y el nuestro. Una subversión desde la base, donde la virtud es la empatía y el poder se reparte entre la gente, y el consenso es el camino y el raciocinio y el sentir van de la mano. Y por encima del capital, está la vida.

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