El juicio contra el Procés, que se encuentra ya en pleno desarrollo, está teniendo lugar en un contexto político de gran trascendencia en todo el Estado español. Los meses de abril y mayo habrá numerosas contiendas electorales y este ciclo definirá probablemente hacia donde se encaminará la política española de los próximos años. La amenaza que significa el ascenso de una derecha dura y autoritaria, cercana a la extrema derecha y capaz de pactar directamente con ella (como hemos visto en Andalucía), debería significar un serio toque de alerta, o de alarma. Y es evidente que la situación en Catalunya y en el conjunto del Estado español están claramente imbricadas y se condicionan y condicionarán mutuamente. Por esa razón, esta reflexión pretende abarcar ambas realidades
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La crisis que se está viviendo en Catalunya en torno al llamado Procés tiene dos vertientes políticas. Una es la cuestión del deseo de independencia y de constituir un estado propio, por parte de una parte muy importante de la sociedad catalana. La otra, es la cuestión de las libertades democráticas en general y del tipo de Estado que quiere configurar el conjunto de la sociedad española. Esta doble crisis pone sobre la mesa algunos temas que la transición de la dictadura franquista a la Monarquía parlamentaria instituida a la muerte del dictador dejó pendientes, o no bien resueltos, por razones que no es el objetivo de este artículo analizar.

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